Crear una sociedad de valores en Suiza obliga a resolver primero otra pregunta: ¿necesita su proyecto la autorización de gestor de patrimonios o la de sociedad de valores? Ambos estatutos figuran en la misma ley y los concede la misma autoridad, pero se parecen poco. La diferencia cabe en una fórmula: el gestor de patrimonios dispone de los activos en nombre y por cuenta de sus clientes; la sociedad de valores negocia valores mobiliarios en nombre propio por cuenta de ellos. De esa elección dependen un capital de 1,5 millones de francos que debe mantenerse siempre, el procedimiento y la supervisión.
Índice
- Sociedad de valores o gestor de patrimonios: la fórmula
- Los tres casos del art. 41 LEFin
- 1,5 millones de francos, de forma permanente
- Lo que debe existir antes de la solicitud
- Con o sin cuentas de clientes
- La supervisión después de la autorización
- Creador de mercado, casación interna, tokens
- Bróker extranjero: sucursal o sociedad suiza
- Constitución y sustancia
- Preguntas frecuentes
Sociedad de valores o gestor de patrimonios: la fórmula
Lo que en España se llama sociedad de valores, y en otros mercados casa de bolsa o corredora, recibe en Suiza el nombre de maison de titres en francés y Wertpapierhaus en alemán. En My Swiss Company SA lo explicamos así a los fundadores que llegan con la palabra bróker: el término no designa ningún estatuto suizo, y la FINMA describe cada estatuto en su propia página sin compararlos nunca entre sí.
El gestor de patrimonios es quien, sobre la base de un mandato, puede disponer a título profesional de los valores patrimoniales de sus clientes en nombre y por cuenta de ellos (art. 17 ap. 1 LEFin). El cliente sigue siendo parte del contrato con el banco, el gestor ejerce un mandato y los activos no pasan por su balance.
La sociedad de valores negocia a título profesional valores mobiliarios en nombre propio por cuenta de clientes (art. 41 letra a LEFin). Su sociedad se convierte en contraparte, asume la liquidación y aparece ante el mercado con su propio nombre.
Las consecuencias van más allá del capital. Quien adquiera o ceda una participación cualificada de al menos el 10 % en una sociedad de valores debe comunicarlo antes a la FINMA; para los gestores de patrimonios y los trustees esa obligación no existe (art. 11 ap. 4, 5 y 7 LEFin).
Los tres casos del art. 41 LEFin
| Caso | Actividad comprendida |
|---|---|
| a | Negociación de valores mobiliarios en nombre propio por cuenta de clientes |
| b | Negociación a corto plazo por cuenta propia, actividad principal en el mercado financiero y, además, uno de tres elementos: riesgo para el buen funcionamiento del mercado, condición de miembro de una plataforma de negociación o explotación de un sistema organizado de negociación |
| c | Negociación a corto plazo por cuenta propia con cotización pública de precios, de forma permanente o a petición (creador de mercado) |
Fuente: ley sobre las entidades financieras (LEFin, RS 954.1), art. 41, versión del 1 de octubre de 2026. No existe versión oficial en español: las referencias siguen el texto francés.
Los tres casos son alternativos: basta con uno. El caso a es el bróker clásico. Los casos b y c alcanzan la negociación por cuenta propia, pero nunca sola: hace falta además la relevancia para el mercado, la pertenencia a una plataforma, la explotación de un sistema organizado de negociación o la cotización pública.
Para un desk que se constituye, la consecuencia práctica es clara: negociar por cuenta propia sin ser miembro de una bolsa, sin cotizar precios al público y sin actividad principal en el mercado financiero queda fuera. El día en que se adhiere a una plataforma, entra.
1,5 millones de francos, de forma permanente
La ley exige un capital mínimo íntegramente desembolsado y deja el importe al Consejo Federal (art. 45 LEFin). La ordenanza lo fija: el capital mínimo de las sociedades de valores es de 1,5 millones de francos, íntegramente desembolsado y mantenido de forma permanente (art. 69 ap. 1 OEFin). Como referencia, las direcciones de fondos necesitan 1 millón (art. 58 OEFin).
La palabra que importa es «permanente». No es una aportación inicial que luego se consume: la exigencia es continua, y un capital mermado por las pérdidas de arranque no se recompone la víspera de una auditoría.
Dos situaciones exigen además la intervención de un tercero. En una fundación mediante aportaciones en especie, el valor de los activos aportados y los pasivos asumidos deben ser verificados por una sociedad de auditoría autorizada, y lo mismo ocurre en la transformación de una empresa existente en sociedad de valores (art. 69 ap. 2 OEFin). Un ejemplo frecuente: un bróker con clientes en América Latina que hoy opera a través de un intermediario quiere ejecutar las órdenes desde Suiza en su propio nombre. Necesita una sociedad de valores, con 1,5 millones mantenidos siempre y, si transforma una sociedad que ya tiene, la verificación de esa transformación.
Su sociedad de valores en Suiza
La FINMA examina un expediente, pero antes ve una sociedad
Constitución de la SA y desembolso de los 1,5 millones, coordinación de la verificación por una sociedad de auditoría autorizada en caso de aportación en especie o de transformación, órgano de revisión, gobierno corporativo y actas, contabilidad y la sustancia que una entidad supervisada debe poder demostrar: My Swiss Company crea y administra la sociedad desde Ginebra, Lucerna o Zug, junto al asesor regulatorio que presenta la solicitud.
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Lo que debe existir antes de la solicitud
Las condiciones de autorización se derivan de la ley y caben en cinco puntos:
- Forma jurídica. Una sociedad de valores con sede en Suiza debe adoptar la forma de una sociedad mercantil (art. 42 LEFin); por el capital, en la práctica casi siempre una SA.
- Organización. Reglas adecuadas de gobierno, una organización capaz de cumplir las obligaciones legales y una gestión de riesgos que incluya los jurídicos y los reputacionales, con controles internos eficaces (art. 9 LEFin).
- Garantía. La entidad y las personas encargadas de la administración y la dirección deben ofrecer la garantía de una actividad irreprochable, gozar de buena reputación y tener la cualificación profesional necesaria; los titulares de participaciones cualificadas, también buena reputación (art. 11 LEFin).
- Fondos propios y liquidez. Además del capital mínimo, fondos propios y liquidez adecuados, a nivel individual y consolidado, y un reparto adecuado de los riesgos (art. 46 LEFin).
- Blanqueo de capitales. Las sociedades de valores son intermediarios financieros según la LBA: diligencia, documentación y comunicación desde la primera relación de negocios.
Lo que la lista no dice es el orden. La solicitud la presenta una sociedad que ya existe, con el capital desembolsado, el órgano de revisión nombrado y la organización por escrito. Derecho societario, relación bancaria y expediente regulatorio avanzan en paralelo, y el más lento marca el calendario.
Consejo de My Swiss Company
Cierre la estructura accionarial antes de presentar la solicitud. Cada entrada o salida de una participación cualificada se comunica antes a la FINMA, y un pacto de socios que cambia durante el examen alarga el procedimiento.
Con o sin cuentas de clientes
La ley enumera lo que una sociedad de valores puede hacer, y una de esas tareas separa dos perfiles: llevar, por sí misma o a través de terceros, cuentas de clientes para la negociación de valores mobiliarios, además de custodiar valores de clientes, asegurar emisiones y crear derivados. En el marco de la llevanza de cuentas, puede también aceptar depósitos del público a título profesional (art. 44 LEFin).
Llevar o no las cuentas de los clientes cambia el perfil de riesgo y, con él, las exigencias, y la FINMA distingue en su lista de entidades autorizadas entre sociedades de valores que llevan cuentas y las que no. La decisión pertenece al plan de negocio, antes de redactar la solicitud.
La supervisión después de la autorización
Con la autorización empieza la supervisión, y aquí los dos estatutos vuelven a separarse. Los gestores de patrimonios y los trustees están sometidos a un organismo de supervisión autorizado por la FINMA; las sociedades de valores, directamente a la FINMA (art. 61 ap. 1 a 3 LEFin).
Una sociedad de valores necesita además dos auditorías: encarga a una sociedad de auditoría autorizada por la autoridad federal de supervisión de los auditores la auditoría prudencial anual, y hace revisar sus cuentas anuales según los principios de la revisión ordinaria por una empresa de revisión supervisada por el Estado (art. 63 ap. 1 LEFin). La FINMA puede espaciar la auditoría prudencial y realizar controles directos. Esos costes entran en el plan de negocio desde el primer año.
Creador de mercado, casación interna, tokens
La cotización de precios. Quien cotiza públicamente precios de determinados valores, de forma permanente o a petición, mientras negocia por cuenta propia a corto plazo, entra en el caso c. Un contrato de liquidez puede encajar sin usar nunca la expresión creador de mercado.
La casación interna. El caso b remite a la explotación de un sistema organizado de negociación (art. 42 LIMF). Una sociedad que cruza internamente las órdenes de sus clientes puede estar explotando uno sin haberlo concebido así.
Los tokens. Cuando los tokens negociados son valores mobiliarios, una plataforma puede caer en la sociedad de valores, a través del sistema organizado de negociación, o en el sistema de negociación TRD del art. 73a LIMF. Ambos análisis se hacen a la vez.
Bróker extranjero: sucursal o sociedad suiza
Una entidad financiera con sede en el extranjero necesita autorización de la FINMA para abrir en Suiza una sucursal en la que emplee a personas que, en su nombre, a título profesional y permanente, en Suiza o desde Suiza, negocien valores mobiliarios, cierren operaciones o lleven cuentas de clientes, entre otras actividades (art. 52 LEFin).
Para un bróker de España o de América Latina, sucursal y sociedad de valores suiza son dos caminos distintos. La sucursal se apoya en la supervisión del país de origen; la sociedad suiza crea una entidad autónoma con capital, gobierno y órgano de revisión propios. Si sus accionistas son mayoritariamente extranjeros, se aplican además por analogía las reglas de la ley de bancos sobre los bancos bajo control extranjero (art. 43 LEFin).
Constitución y sustancia
La constitución de la SA sigue el recorrido de nuestra guía para establecer un negocio en Suiza, y nuestro servicio de constitución de sociedades se ocupa de los trámites. Que la sede esté en Ginebra, Zug, Lucerna o Zúrich no cambia las exigencias federales.
La sustancia no se negocia en una entidad supervisada. Se espera que la sociedad se dirija desde Suiza, que sus órganos se reúnan aquí, que las decisiones se tomen y se documenten aquí y que las personas responsables puedan valorarse por su reputación y su trayectoria. Una dirección no basta. La contabilidad, los salarios y los impuestos de una entidad supervisada los asume nuestro servicio de administración de empresas suizas, en coordinación con la sociedad de auditoría.
Preguntas frecuentes sobre crear una sociedad de valores en Suiza
¿Sociedad de valores o gestor de patrimonios?
Depende del nombre en el que actúa la sociedad. El gestor de patrimonios dispone, con un mandato, de los activos de sus clientes en nombre y por cuenta de ellos. La sociedad de valores negocia valores mobiliarios en nombre propio por cuenta de sus clientes y pasa a ser contraparte. Son dos autorizaciones distintas, con capital, comunicación de participaciones y supervisión diferentes.
¿Cuánto capital necesita una sociedad de valores en Suiza?
Al menos 1,5 millones de francos, íntegramente desembolsados y mantenidos de forma permanente (art. 69 ap. 1 OEFin). En caso de aportación en especie o de transformación de una empresa existente, una sociedad de auditoría autorizada verifica el valor de los activos y los pasivos asumidos.
¿Basta negociar por cuenta propia para ser sociedad de valores?
No. La negociación por cuenta propia a corto plazo solo obliga a obtener la autorización si la sociedad opera principalmente en el mercado financiero y, además, podría poner en peligro su funcionamiento, es miembro de una plataforma de negociación o explota un sistema organizado de negociación, o bien si cotiza precios al público como creador de mercado.
¿Qué forma jurídica exige la ley?
La de una sociedad mercantil (art. 42 LEFin). Con un capital mínimo de 1,5 millones, los fundadores eligen casi siempre la SA. La FINMA puede autorizar a una sociedad de personas a prestar garantías adecuadas en lugar del capital mínimo.
¿Está sujeta a la ley contra el blanqueo de capitales?
Sí. Las sociedades de valores son por ley intermediarios financieros. Los deberes de diligencia, documentación y comunicación se aplican desde la primera relación de negocios y se controlan en el marco de la supervisión.
¿Necesita un bróker extranjero una sociedad suiza?
No necesariamente. Puede solicitar autorización para una sucursal en la que su personal negocie valores, cierre operaciones o lleve cuentas de forma permanente (art. 52 LEFin), o constituir una sociedad de valores suiza autónoma. La elección tiene consecuencias en el capital, el gobierno corporativo y la supervisión.
Fuentes
- Loi sur les établissements financiers (LEFin, RS 954.1), art. 9, 11, 17, 41 a 46, 52, 61 y 63, versión del 1 de octubre de 2026
- Ordonnance sur les établissements financiers (OEFin, RS 954.11), art. 58 y 69
- Loi sur l’infrastructure des marchés financiers (LIMF, RS 958.1), art. 42 y 73a
- Loi sur le blanchiment d’argent (LBA, RS 955.0), art. 2
Conclusión
Crear una sociedad de valores en Suiza empieza por una calificación, no por un formulario: ¿en nombre de quién actúa la sociedad? Si ejecuta las órdenes en nombre propio por cuenta de sus clientes, es este estatuto, con 1,5 millones de francos desembolsados y mantenidos siempre, la verificación de una sociedad de auditoría autorizada en caso de aportación en especie o de transformación, la comunicación previa de las participaciones cualificadas y la supervisión directa de la FINMA. Si actúa en nombre de sus clientes con un mandato, es la gestión de patrimonios. My Swiss Company crea y administra la sociedad suiza que llevará la autorización, desde la inscripción en el registro mercantil hasta la contabilidad y los salarios, junto al asesor que presenta la solicitud ante la FINMA.


